miércoles, octubre 18, 2006

Mr. Nothing's got a lot...(O sea, me las drinking)



Tenía pensadas muchas cosas para la despedida, hasta consideré que nunca iba a hacerlo porque puedo tirar los primeros posteos y seguir por siempre, pero me pintó esto, me quiero ir. Me las pico. Me rajo. Me lleva el chanfle.
Como verán, no tengo intención de profundizar ni desaguar simpáticas alusiones sobre los infiernos en los que navego de cuando en vez para que ustedes degusten desgracia fresca o felicidad efímera, así que gracias. Desde los conocidos, amigos, detractores y pelmazos que escriben con K, hasta aquellos/as tarambanas que me dieron su atención por ratos increíbles sin que lo merezca, sin que nos hayamos visto jamás cara a cara. Mantengan la calma, debe haber algún otro redactor de miserias dando vueltas, Internet goza de cierta variedad. Nos volveremos a dar dique sobre nuestras derrotas por ahí.
Sé que no me sedujeron –Dios no lo permita- y que sólo pretendieron volarse conmigo en pequeños ratos de nuestros pesados y retorcidos sueños, y yo tengo algunas pesadillas que gambetear todavía. Pero estuvo bueno. A los del segundo grupo, los que me quieren, no me rompan las pelotas porque son mis amigos y estamos charlando (y comiendo, y escabiando) bastante seguido, con otra despedida dando vueltas. Los que quiero, extraño, amo, adoro, aborrezco, detesto, lo saben porque alguna vez se los dije, salvo aquellos que ignoro, justamente por eso.
El Club de los Perdedores no cesa en su actividad, pero sí este flog, porque no tiene sentido ni busco escarmiento en él, por eso será este uno de los tantos “adioses inconclusos” que guardo en una mochila cada vez más cargada de adorables anécdotas, de esas que no llevan a ningún lado pero que me hacen creer que (sí, todavía creo) sirven para algo.
De todas formas, certifico que jamás quise invadir sus virtudes ni sus sanas vidas, ni sus costumbres de no ser invadidos, ni pretender que piensen de mí algo que no es ni será. Así que les pido perdón si los fatigué con demasiadas palabras, pero la culpa fue de ustedes si me prestaron demasiada atención o intercambiaron cariño. Esto empezó como una terapia de descarga que, con el tiempo, supe canalizar divirtiéndome, máxime porque ahora –que no me resulta tan divertido- para eso le pago a un analista (separado él) que me allana algunos caminos diciendo “mmm”, “semmmm”, “ajammm”, “okay”, y esas cosas. Lo positivo es que no se siente tanto el dolor cuando mitigamos eso compartiendo con un puñado importante de personas que, sin que yo supiera durante mucho tiempo, pasaron las 11.000 visitas mientras pensaba y escribía boludeces. En el medio de todo esto también conocí gente, y es gente que entró a mi club, el de los que aprecio –aun- y a quienes estaré tan agradecido como con el resto, incluso quienes -aun-me quitan pedazos de sueño.
Chau a todos.
Baracus (escuchando "Magic carpet ride" - Steppenwolf; y “Push & Pull” – Nikka Costa, como en el final de “Blow”, de esos finales que dejan pensando demasiado en la posibilidad de que no haya sido final)
PD: http://baracus.blogspot.com (hay algo de esto en ese lugar, pero no tengo ganas de sumarle nada, así que…no sé)
"Porque un hombre siempre sabe cómo escapar directo a la nada...Proa hacia la nada" Amnesia – Fabulosos Cadillacs

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El otro día, cruzando la Nueve de Julio, vi a Jorge Jacobson.
Iba – rozagante- de la mano de una chica, hermosa, buena compañera, de esas que suelen dejarse abrazar, invadir y besar, y escuchan miserias ajenas para dar felicidad, para cambiar vidas tortuosas, aunque sea de a ratos, aunque después nadie sepa qué pasa, aunque después de los despueses diga que hablen “de eso” otro día, o que la incertidumbre la gobierne. Aunque la cobardía de su compañero de turno no le permita oír la avalancha de verdades que estaban en el aire pero nunca fueron pronunciadas.
Y…Jorge Jacobson no, él iba en auto, creo que con un señora grande. O joven, o…no sé, mucho no me importaba ni me importa Jorge Jacobson, aunque a él le haya dado terrible envidia verme así. Seguro.
Baracus (escuchando el sábado a la noche "La flaca Pily y el Negro Tomás" - Guasones, en el Duna de Dios, acompañado de hermanos de un alma que los evoca y necesita, hoy más que nunca)
Baracus lunes (escuchando "Warm mist" - Sumo...encima llueve)
Feliz cumpleaños, Leo Muyella. Te quiero, mucho más de lo que mi cobarde bocota pronuncia.

Seremos fantasmas...seremos



Los tipos duros se andan con enojos grandes, revientan tímpanos a fuerza de gritos mandones, abusan de su poder cuando pueden joder, detractan los sueños validos de grandeza, bastardean a los desinteresados, embuchan el esfuerzo de quienes tienen intenciones de sentir por el resto, de dar mucho a cambio de nada. Esos tipos duros abofetean las luces de la memoria hasta destruirlas por completo, acicalan el terror con el fin de saberse aun más superiores en sus infiernos, detestan la música bienaventurada y saludan con un chiflido, porque así no es necesario nombrar a quien saludan, tienen autos caros solo por exhibir placer y no para disfrutarlo, detestan las travesías del rock y el rock de las travesías, matan por miedo a ser ínfimos detalles numéricos en la vida de los demás, solucionan los temas del mundo sentados en mesas pajeras de café, dicen lo que saben (cuando les conviene) pero no saben lo que dicen, y mienten sin miedo a las heridas sobre los soñadores.
Los soñadores insumen a cada instante sus deseos por encima de sus hombros, fijando objetivos siempre basados en la necesidad de su resto, de su entorno, de sus amores ganados (los de la amistad y los otros), no temen al fracaso, no deslindan responsabilidad a sus sentimientos porque es exactamente eso lo que los hace respirar, tener pulso. Esos mismos soñadores, hombres sensibles de innegable –y sana- idiotez, buscan refugio en monumentos hechos de brazos, piernas y besos, no detectan la maldad hasta que no les clavan el puñal, no castigan su entorno, solamente aceptan el resultado porque perder no siempre es desagrado; lloran por las despedidas (efímeras y extensas) pero nadie se entera, no se lo dicen a nadie, porque los adioses deben ocurrir, sólo los malos perdedores los niegan. Los soñadores gustan de chicas comunes, pero se estrolan contra las paredes menos esperadas cuando aparecen las raras, las anormales, las que dicen cosas de otra manera; ellos también gustan de ser buenos amigos, buenos hermanos, buenos tíos, buenos padres, buenos entes inmaduros que desafían las grietas que se producen en el tiempo…los soñadores cantan, pese a hacerlo dificultosamente, cantan donde sea, hasta cantan para sí mismos, hasta se animan a dejar el purgatorio para jugarse entre el Cielo o el Infierno; también son queridos y vistos como minusválidos por las gentes que no los conocen…Los soñadores casi siempre pierden, pero nunca se escapan de sus sueños, porque ese es el único vehículo en el que viajan al planeta que sea necesario, a los ojos y miradas que se los pidan; por las noches no duermen demasiado los soñadores, quizá lean algo interesante, quizá les resulte ineficaz querer el auto caro del párrafo de arriba, pero los convierten en súper poderosos detalles perversos, desde un chocolate Jack hasta un insignificante Marroc, pasando por invitaciones a nada y todo a la vez, en lugares desconocidos e inimaginables, ocultos de los ojos de los tipos duros y de las tipas malas. Los soñadores no esconden sus trabajos realizados, muerden la almohada mientras luchan por quedarse dormidos, porque soñar con raciocinio no tiene demasiado sentido; prefieren no decir o no dejar que les digan para que el sueño sea más intenso aun, dejan mensajes encubiertos para causar el mismo efecto, como estar devorando un libro y encontrar papeles con sentimientos escritos a mano en su interior, disparados impunemente por alguien que él extraña, para que el “soñamiento” lo persiga a cada rato, para no dejarlo en paz, una paz que no necesita.
El que postea (escuchando “One in a million” – Guns and Roses, y shockeado por un grupo de niños que le pide autógrafos, le da besos y se saca fotos con él, en una escuelita de campo que jamás olvidará)
Baracus (Sí, un papelón, cualquiera firma autógrafos)
Baracus II (Perdón, perdón, perdón por…vomitar el baño de tu casa. Sí, otro papelón, pero sin autógrafos)
“Los tipos duros nunca bailan” – Caballeros de la Quema

domingo, septiembre 24, 2006

Ey, Flog...tengo algo que decigte...


Querido flog:
Decile a los pibes que no, hoy no hago nada. No doy más. Pero no te olvides, no te cuelgues y dales el recado. Decí a esa gente que sólo espera ver mis líneas posteadas con sangre ajena que no tengo ganas de sacar a pasear el morbo hoy, que empiezan a molestarme algunos personajes, que mucha gente se hace daño entre sí y no me hace bien, y que siento algo de culpa porque sí, porque tengo ganas. Porque la máquina de disculparse por nada, esa que se alimenta de gentilezas burdas, de innecesaria benignidad, está averiada. Se rompió, además quebró la empresa que fabricaba disculpas y cortesías para negritos mendigos de amor rancio, pedigüeños de abrazos calmantes, y abusadores de adioses inconclusos. Que las procesadoras de cobardía están trabajando bien, por eso los “cómo te extraño” se están venciendo, y esa producción perdida puede llevar a la bancarrota a cualquier negro común y ordinario.
Deciles vos lo que quieras, eso que digo tampoco es nada al lado de lo “como el orto” que estoy. Ojo, flog, te lo digo sólo a vos, que sos más pelotudo que yo cuando hacés mérito, y eso no es poca cosa.
Deciles que no hacen ganas, no sé, que no se la autoquemen, va a estar todo bien (deciles que “isgonabiolrai” y sabrán entender). O deciles que “guan putiton” las cosas cambien, que la mala onda nunca es duradera cuando hay rocanroles entre medio, cuando hay Iggy Popes ande estuyes por delante, cuando hay Massacre/Lo’ Nata’ taloneando. Así vale la pena estar como el orto dos días antes)

Seba (Tarareando “Seremos fantasmas”, porque todavía no lo han grabado los joputas…y creyendo que ser Baracus no era tan jodido después de todo)

* ** Gracias Luli, Teto, Ruso, Leo imbécil, Leo Muyella, Los Blatter’s Kova, Gastón y Diego. Y Pablo Cabe, Ramiro, Javi, Fakku, Lucas y Colo LV. Entre barbacoas, casorios y fiestas afines, parecía oler a felicidad el final del invierno.

"Won't you help to sing?"


- ¿Vamos al cine?
- No. Andá vos si querés.
- ¿Y qué película querés ir a ver?
- ¿No me estás dando bola, no? Te dije que no quiero ir.
- ¿Una de tiros o esas “de pensar” que mirás vos?
- Una de tiros.
- ¡Qué divino sos mi amor! Sabía que ibas a querer acompañarme, y vamos a ver esa peli romántica que tanto promocionan en la tele. ¿Cómo se llama? Ay, no recuerdo bien, creo que trabajaba esa tipa que vimos una vez en esa peli francesa, ¿Te acordás?
- …
(Acaban de leer el extracto de un cuento. Es largo, denso, de esos cuentos que no se dejan leer tan fácilmente como quien escribe se deja embaucar por los abrazos somníferos. Disfruten de esto, queda poco, y si les molesta que no haya posteado esta semana, vendo un “me chupa un huevo” modelo ’78, pintura original, buen estado. Con la compra del producto, se llevan un bono contribución para el sorteo de un enorme “dejame dormir, por favor”. Si pasan por la góndola de las ofertas, podrán encontrar el canasto de los “cómo te extraño” color negro, me están quedando pocos, están casi regalados los que acá fabricamos. Pasando la estantería de los vinos tomados con desconsuelo, está el mostrador donde les hacemos degustar los “me molesta cuando hacés eso”, “no te vayas todavía”, “cantame una canción” y “me dejás en cambio”. Los “Negro, ¿qué hacemos esta noche?”, “¿Mañana hacemos comilona de nuevo?” se acabaron, pero el lunes me bajan más, y están a buen precio)
Baracus (escuchando desquiciado “Tres de amor” – Antonio Birabent....A veces está bueno escuchar un temazo después de muchos años)
Baracus recomienda piezas clásicas para barbacoas y/o inspiración de perdedores, y/o/u otras obscenidades que requieren imaginación:
- “21st Century Digital Boy” – Bad Religion
- “In between days”- The Cure (super ultracopantísima tu onda, Roberto Esmí)
- “Clean my wounds” – Corrosion of Conformity
- “Redemption Song” – Joe Strummer

No te quedes pensando en esto, dormí, y no faltes a la facu


"Y cuando seas noche, seré el más terco de los desvelados, solo por verte a vos dormir"

Baracus desganado (escuchando "Best of you" – Foo Fighters)
PD: ...

Reclamos de un perdedor...


Devuélvanme las ganas, las preciadas partes de mis tardes, noches y extensiones a mañanas que dormí, soñé y creí con ustedes concebir un pedazo de bondad; y mis discos, devuélvanme mis discos y mis libros, resabios de una felicidad posible abandonada en rincones que no los merecen; y mis frases, esas que andan perdidas en mundos aturdidos de paquetería y falsas honestidades, quiero mis frases ocurrentes y mis tiroteos solemnes; y denme mis copas de más, esas que me hicieron decirle mis más escondidos sentimientos, mis más remotas palabras, mis intenciones más ocultas, devuélvanme todo eso, por favor. Pueden quedarse con mis recuerdos, porque tendré el decoro de sacarlos a la luz cuando sus vidas en la mía lo hagan necesario, prometo no olvidarme de ninguna, solamente de las que no valieron ni una mísera pena, y en esa lista no hay muchas.
Les devuelvo las cartas, esas que no condujeron a nada y guardé solo por rencor y la indulgencia de los idiotas que queremos –al menos cuando tenemos chance- demostrar grandeza incluso a nuestra privacidad; y las fotos, esas que no dicen nada y tienen a un colado en algún rato de sus vidas sonriendo o haciendo una mueca o una pelotudez similar porque no sabe salir serio al ser fotografiado; y devuélvanme mis vacaciones, las que no pude hacer por creer que así, con ustedes, estaba todo bien y no habría conflicto, esas que no hice a Gesell, Paramaribo, Tenochtitlán, Madrid, Portugal, Marsella, Villa Tesei, Punta Cana, Paraná, Istmo de Tehuantepec, Isla de Creta, Carlos Casares, San Martín de los Andes, Chacras de Viña, Fontezuela y Parada Robles, denme esas vacaciones; y mis recitales, aquellos que desestimé por ser bueno, y no quiero ser más ese bueno, mis incontables plantadas a Las Pelotas, Massacre, Cienfuegos, Mimi Maura, Willie Crook, Caballeros de la Quema en Obras (perdón Luli, perdón por siempre) y a Metallica, Kiss (la segunda vez), U2 (’98), a David Bowie, a Bryan Ferry, a Jethro Tull, a Yellowman, a The Specials, y esos que ya he olvidado; denme otra vez mis necesarios ratos con mis hermanos, esos que elegí por pura naturaleza, por la descarriada casta perdedora que me unió a ellos y los mantuve olvidados por estar con ustedes. Devuélvanmelos por favor, pero de a una, no se amontonen, porque son muchos esos instantes desperdiciados y no quiero aglomeraciones de ex necesarias cerca de mi vista; y aprovechen para volver a mi vida, al menos por ese rato, para traerme los discos, no se olviden. Prometo devolver algunas pertenencias ocasionalmente extraviadas, ahí tendrán la posibilidad de recuperar sus mini trofeos de guerra que no quiero ni deseo más a mi lado, desde discos de Los Rodríguez (“dicen que aquí no podemos hacerlo, no”…”), compilados de chill out, boleros de Luis Miguel, Silvio Rodríguez, guitarra criolla, libro de recetas de torta, cuaderno de semiología, diccionario griego para principiantes, hebillas con florcitas, hebillas con mariposas, aros de esos largos que no sé cómo se llaman, un echarpe, collares hippies que no pude usar para atar al perro, más la sandalia franciscana número 39 que muere noche a noche arriba de mi ropero, sin ser siquiera considerada por las mañanas, por tratarse ya de un mórbido legado.
Y si han dejado de tenerlo en cuenta, quiero mis horas de sueño, de regazo, de refugio en sus piernas, abdómenes, vientres, hombros, pechos, las necesito para dormir, para descansar de ustedes, que tanto se han llevado de mí.
Baracus (escuchando “Glicerine” – Bush X)
Baracus II (recordando lo bueno que estuvo Soldaditos y Señor Sol en Rosario, más el inolvidable viaje de ida en Europa Europa, con tres compañeros descomunales)
Gracias, imbécil: “Seremos fantasmas”...algo lindo va a pasar con todo esto.

El Club de los Perdedores (Perdón por sacarlo, gracias por los mails)


Un grupo de amigos, hermanados por diferentes situaciones y desavenencias que otorga en incómodas cuotas esta vida, ha fundado –casi por casualidad- el "Club de los Perdedores", bestia auto – referencial, la declaración de principios más tangible y honesta que pudo dar un puñado de hombres que, lejos de aceptar la madurez como objetivo trivial, remiten sus encuentros a las charlas entre comidas ricas hechas por el excelso buen ojo de chef de un tal Diego, entre lamentos por trabajar duro, reflexiones por minas que los dejan en cambio, o retorcijones por minas que los dejan, o "adioses inconclusos". De eso hay siempre. De sobra. Escuchan y hablan bien del rock y mal de Arjona.
Complotados contra los pelotudos que siempre creen ganar o, peor, dicen siempre que ganan o, mucho peor, cuentan sólo las ganadas ó escupen otros asados, estos tipos buscan refugios "relámpago" en orillas de vasos colmados de vino tinto (que no siempre es de buena calidad), cervezas (casi nunca de buena calidad), mate (nunca de buena calidad), algunos cigarrillos que atosigan la inestable condición de malcopados no fumadores, más algunas pertenencias de nuestra Madre Tierra (siempre de buenísima calidad) que solamente un par de ellos se atreven a disfrutar. En ese contexto atraviesan las reuniones, siempre esporádicas, nunca con fecha fija, y siempre curtiendo cuestiones relacionadas con la permanente derrota…
Uno cocina y cobra cuentas; otro era encargado en un bar y fue ascendido a mozo; otro hace grisines; otro toca el saxo y es la persona más buena del mundo; otro organiza camioneros para que no se pierdan en Buenos Aires y se estresa cada dos por tres (podría ser expulsado, pero pone la casa); otro vive lejos, y ha abandonado/despedido varias mujeres, pero gracias a su parsimoniosa forma de vivir basta y sobra con ser camarógrafo de televisión, porque es tan perdedor que –hasta- odia el fútbol; otro vive lejos, estudia Letras, escribe bien y canta mal, es un auténtico imbécil, pero emociona tanto cuando hace todo eso que integra la Mesa de Notables, y "La máquina nunca para"; el otro es presidente, porque cree en todo, y esa falta de escepticismo lo convierte en un nabo válido para el Guiness. Creyó siempre, de nacimiento: creyó en que jamás volvería a ser abandonado, y fue ese miedo a la soledad el que más lo distinguió del resto. Creyó en la infancia de cuentos de hadas, y fue abandonado por tener responsabilidades. Creyó en el amor entre alumno y maestra, y fue abandonado cuando pasó de cuadrillé a guardapolvos blanco. Volvió a creer en la familia perfecta, y la muerte se llevó a quienes adoraba y escuchaba. Creyó en los testigos de su casamiento con la felicidad, pero ellos atestiguaron en su contra, y lo abandonaron poco después. Hoy con la felicidad tiene apenas un "affaire", muy de casi nunca vez en cuando. Creyó en las reconciliaciones, las disculpas, las segundas oportunidades, los cambios de look, las actitudes miserables de sus amigos inseparables, pero lo abandonaron una y otra vez. Llegó a creer en las mujeres, y pasó lo obvio, lo visible. Volvió a creer en una mujer, y esta le sugirió que se retire. Después hizo casi lo mismo, pero no llegó a creer, y abandonó él, tan bien que le tomó el gustito a formar parte de los inteligentes, pero éstos lo abandonaron. Últimamente creyó en los sueños, pero hace rato que no duerme más de dos horas (un pomo), lapso en que lo abandonan los recuerdos, porque duerme gracias a que la vigilia lo abandona para descansar de él. Ahora sigue creyendo: en su adversidad y en su inspiración, quienes también lo abandonan, pero siempre vuelven con él.
Baracus (escuchando en lista "Who you are?" – Pearl Jam, "To the moon and back" – Savage Garden – “Avant Garden” es en joda, podés bajarlo tranquila, y guardá esas siestas que me gustás más que los Yummy's-, "Nuevo día" – Massacre, "Move over" – Janis Joplin, y "Evidence"- Fatih No More)
Baracus II (Y que Sir Europa Europa nos lleve, y extrañando su niñera)

Gracias…


A vos, que prometiste al pibe que la llegada al mundo valdría la pena, por más que algún jodido se haya tirado del barco antes de zarpar; y a vos también, que no dijiste ni papa y lo honraste dentro del mejor lugar del planeta, el de los niños felices con poco; y a vos, que lo mareaste con cuentos y dibujos y música y fútbol y básquet y cariño y esas cosas, pero no le permitiste soltarse al rincón de los que ganan fácil, los que no aceptan la derrota por no saber qué carajo es eso, que los mutilados de gloria repentina llevamos a cuestas con honra; y a vos, que de a poco le sacaste las primeras palabras, esas que hoy resultan imparables, por momentos indescifrables, y por otros momentos detestables; y a vos, que dejaste ser su primer amor, camuflada en cuadrillé, bautizándolo de desolación a los cinco años para iniciar un camino largo e interminable; y a vos, que preguntaste impunemente apoyada en el mástil del patio de la escuela de quién gustaba, una pregunta más esperada que la copa del mundo o el Toddy de las cinco y pico de la tarde; y a vos, que fuiste feliz en ese cumple por recibir un “gracias, me encanta” cuando regalaste el cassette de “Los Parchís” y supiste 12 años después que los odió toda su vida; y a vos, que supiste hacer tu trabajo al verlo temblar en su primera vez; y a vos, que no le cobraste nunca por eso; y a vos, que lo bautizaste de perdedor con ese bife bien puesto; y a vos, que lo ratificaste como perdedor inclaudicable diciendo “no, nene, ya te dije que no” unas cuantas muchas veces; y a vos, que pusiste su monstruoso prontuario en apuros por no decir que eras quien se escondió en su vida para cagarte en todo y hacerlo feliz; y a vos, que esperaste años a la sombra de las ganadoras para sorprenderlo una tarde; y a vos, por esa entrada para Iggy Pop; y a vos de nuevo, por esa entrada para Las Pelotas; y a vos, por esas noches de tanto en medio de la nada; y a vos, por sumar al desengaño tu voz de mosquita muerta; y a vos, que alimentaste su ‘fuckin’ ego; y a vos, por dejar que ese paso fugaz cerca del mar no fuese tan aburrido; y a vos, por ser cómplice en ese incidente en departamento de Coronel Díaz, el día que Luli no avisó quien venía porque estaba barriendo; y a vos, por mentir para estar con él cuando el bobina se iba a la cancha; y a vos, por hacer lo mismo cuando el susodicho se iba a las carreras de autos, y de motos, y de karting, y de bicicleta; y a vos, por soltarle la mano cuando más lo estabas aburriendo; y a vos, por abandonarlo; y a vos, a vos, a vos, a vos y a vos, por abandonarlo; y a vos, por pronunciar la genocida frase “o tus amigos o yo”; y a vos, por desazonarlo con un simple “el rock no te va a dar de comer”, ignorando que hay ciertas indigencias que acarician la felicidad de un trastornado; y a vos, por pretender extirparle la buena onda durante muchísimo tiempo y lograr que los –posibles- buenos recuerdos hayan sido olvidados; y a vos, por acariciar a un perdedor en el momento más oportuno; y a vos…por estar ausente en vivo y en directo, y entrar por la hendija de la cerradura trabada de sus más inesperados ratos malos, para convertirlos en buenos, y dejar en cambio al más marmota de los sospechosos de fracaso; sí, a vos…idiota, que lo convertiste en frazada, en frazada negra, para hacerle creer que todo puede ser, por más que los buitres y las hienas rodeen el territorio, molestos por las pequeñas felicidades ajenas, sin saber que los ínfimos ratos de felicidad de un perdedor hacen valer la pena que le hayas vomitado la campera.
Pero a vos, a vos, a vos, a vos, y a vos tampoco, a ustedes, no les agradezco un pomo. Ah, y a vos…menos, quién carajo te creés que fuiste.
Baracus (escuchando “Otro jueves cobarde" de Sabina/Noble, de un disco que una de las agradecidas le regaló, y -por fortuna- se fue)

Fuck!


HOLA PERDEDORES!
Soy el costado negro y malicioso de Negro Baracus. Logré meterme en su flog porque es tan previsible el boludo que, fácilmente, dentro de su mente (casi en desuso) encontré su obvia contraseña y/o password para postear en este lamentable espacio.
Así las cosas, soy su costado más oscuro y detestable, pues vengo solamente a decirles a ustedes que me chupen un huevo, manga de pelotudos, perdedores “felices con poco” igual que él!!!
Váyanse a cagar joputas!!!
Firma: El Costado negro de Baracus (escuchando “El salmón” – Indio Solari, una y otra y otra y otra y otra y otra y otra y otra y otra vez)
Ausente: Baracus (mirando “Hostel” por ahí, algún día, confinado en alguna parte de estas insomnes y frías noches)

Baracus recomienda


Se llama Cielo Latini, he aquí el primer dato relevante. Apenas pasó las dos décadas de vida y alumbra con su primer obra (“Abzurdah”) las sombras de la derrota diaria de adolescentes que no encontraban rincón alguno donde pudieran ver reflejadas esas pequeñas luchas de Conciencia vs. Elección, sin miedo a reconocer que no está su representación literaria en este mundo para salvarle la vida a nadie, pero sí lo hace. Cielo deja paso a las palabrotas de la gilada, soporta ese elitismo generacional dejando que se diga de todo de este magnífico relato y, poco a poco, destierra a los enfermos terminales de prejuicitis de las definiciones tradicionales sobre las mujeres que, además de ser lindas, se toman el atrevimiento soez de pensar y, encima, lo escriben.
Descollantes pasajes de este libro son fundamentales y precisos, no disminuyen el vuelo de la intriga ni permiten relax –ese típico descanso al que invitan las novelas, cuentos y hasta películas mal contadas-, y en este reducido espacio llamado Fotolog no han convivido más que perdedores y sus respectivos sueños, empezando por quien suscribe ese mote y está suscripto a cientos “loser dreams”, motivo por el cual no habrá más que gratitud y lealtad hacia esta maravillosa exposición de alternativas y su autora, por más que el “mainstream” literario pretenda hacerla olvidar en poco tiempo, como viene acostumbrándonos este mundo moderno, tan paradójico como lograr convertirnos en “vintage” o “retro” a su antojo, en un santiamén.
Este sitio, tan pequeño, se jacta por sobre todas las cosas de enemistarse eternamente contra el olvido, por eso citamos esta obra, esta persona, y valoramos su entorno, ese que –según ella- le ha sabido encontrar la vuelta como para salvarle (nada menos) ese otro santiamén que muchos conocen como vida.
De perdedor también se vive, y se sueña. Y estar derrotado, atascado en un sueño, por más palos que lluevan y fracasos que se sumen, suele dar fuerzas. Este libro da fuerzas y, desde algún remoto e incontrolable lugar de nuestras almas o algo parecido, todos encontraremos la posibilidad de masticar ese dolor, caminar con el personaje de la historia como lo hicimos con las obras cumbres de nuestra infancia/adolescencia y, finalmente, lograremos entender que muchas veces la ayuda llega desde donde menos la esperamos.
(“Abzurdah”, de Cielo Latini, ya se consigue en las librerías. Lo tengo, y no lo presto, sépanlo. Cuesta lo mismo que un disco, si es que todavía compran discos originales, Oh malditas bestias de la derrota reconocida). Desde hace unos días, se ubica en el ex quinteto (ahora sexteto) de obras que merecen ser recomendadas.
(N. de la R: Ruso, sos mi hermano y te quiero a toneladas, pero devolveme el libro de Galeano o digo que te llamás Ezequiel Sinjovich y que me parece que lo cambiaste por un poster de Boca o no miramos más CQC juntos)
Baracus convertido en negro frazada, algo feliz (escuchando “Sunday morning” – The Bolshoi, sonando en el Europa Europa, alguna noche de fin de semana en una seductora Buenos Aires, cada más infernal, y cada vez más placentera)
Baracus Saturday Night (en la fiesta increíble del cumple de Hermano Lucas, volviendo a ver tipos que se quieren y se extrañan, y mucho)
Baracus anti lunes (escuchando “I don’t mind the pain” – Danzig)

NO ESCATIMES VIDA, VITO


Esta imagen corresponde al martes 8 de agosto, y a los primeros 67 minutos (Nació a las 11:59 AM) de existencia visual de este ser...medicina de mis dolencias, opio de futuras inspiraciones, comida de mis bestias más íntimas...He aquí Vitorino, nueva razón de ser. Y no tengo más ganas de escribir...
Tío Baracus (escuchando el silencio, creyendo en razones más valiosas que las del posteo anterior, inmerso en una nube de amor incalculable, capaz de vencer al peor de los estados de ánimo)
Tío Baracus II (buscando compañera de sospechas, mientras canturrea "El colmo" - Babasónicos)

"Voy a surcar este espacio sin pensar..."


Quiero dejar de ser frágil a la hora de las impaciencias, dejar de pensar en la dificultad de los “adioses inconclusos”, porque un hombre frágil no sólo deja lugar a filosofías nauseabundas, pues también padece el resto de la vida el miedo a despedirse, a no encontrar, a la nada en medio de todo, a la pobreza dentro de la abundancia, a la derrota dentro de las más victoriosas noches, miedo a creer en algo…
Quiero dejar de odiar a las basuras que reniegan a cuatros vientos de las pasajeras felicidades mías, y que devuelven las entradas al paraíso a cambio de que no entren sus enemigos;
Quiero denunciar el “perroviejismo” de los condenados/as a la mala onda, a ser malos perdedores/as, de esos que embarran las canchas de quienes reconocen ser felices a su manera, al menos por un rato. Esas canchas seguirán desbordando alegrías, algunas tristezas también, pero serán las canchas que más gente tengan alentando, acompañando con su amistad, esas serán las canchas donde siempre querré jugar.
Quiero recuperar mis originales de “Corsario Negro” (Los Natas), “Último bondi a Finisterre” (Redondos), “Corpiños en la madrugada” (Sumo, edición limitada año 1.994, ese duele), “Para qué?” (Las Pelotas), “Tommy” (The Who), “Some girls” (The Rolling Stones), “Tragic Kingdom” (No Doubt), “Brick by brick” (Iggy Pop), secuestrados por una flamante ex buena compañera/persona, que mandó al confín del olvido que la piel de los perdedores puede cambiar de color por el sol, pero siempre huele a honestidad, a verdadero deseo de que las cosas sean buenas, sin importar el resultado, pero sobre los rieles de la verdad, de la justeza, de la bronca transformada en perdones.
Quiero un cubanón de la heladería que está frente a la plaza, degustado en el final de un domingo con mis hermanos de viaje Ruso y Luli, tras haber declarado la guerra a un trío de espectaculares pizzas andando por ahí…siendo felices jugando a ser los nadies de siempre, escuchando las ignoradas filosofadas de un negro con sentimientos, sentimientos sanos.
Quiero un termo como el de Buttman, pero solo por un día, para ver qué se siente ser negro, fachero, famoso, adinerado, y no poder aprovecharlo ni un solo poquito; quiero tocar la guitarra como mi amigo el Rolo, que toca en Señor Sol, y que el 2 de septiembre toca en Rosario (Bar Costumbres Argentinas) con Soldaditos, una banda a la que solamente le faltaría no usar pedalera electrónica para ser perfecta, además de estar imbecilizada; quiero dar la vuelta al mundo en el rato que dura mi sueño nocturno, y llevar en ese intenso viaje a los entes que armaron mi camino sin abandonarlo; quiero cruzarme a los dos boludos (una mujer de 54 y un “hombre” de 56 que tienen un cyber) que me bardearon toda una noche escribiendo al foro de la web donde trabajo, provocando un profundo dolor por haber sido atacado por gente que creí parte importante en mi vida, además de provocar que se deshabilite el foro, que ya no funciona; quiero gritarle al mágico mundo de mis imbéciles y provocadores de la buena onda que no aguanto más hasta ser tío por segunda vez; quiero darle las gracias –aunque no lo haga porque me da mucha paja- a cada uno de los que me escribe siempre; quiero decirle a unas cuantas dormidas de turno que no acepto bajo ningún punto de vista las insinuaciones sin nombre ni apellido por mail.
Quiero decirle a mi amigo/hermano Lucas que le deseo un feliz cumpleañitos, y que además es un gordito pajero que, si se hace el malo, lo voy a meter en la hinchada de Atlanta, y diré que es un nazi y que pregunta quién se las aguanta.
Quiero dormir la siesta con una que se cope en serio y ver “Pulp Fiction”, hasta sentir que la invasión no tiene límites comprobables…y que las dudas existenciales a veces son un buen presagio…
Baracus I (escuchando a una persona copada susurrar “Here I go again” de los Güitesnaque por ahí)
Baracus II (convencido de que le chupa un huevo lo que los hijos de re mil puta piensen o digan de él)

01/08/2006 17:56


“…porque un hombre siempre saber cómo escapar directo a la nada. Proa hacia la nada”
- Voy a deportar de este espacio infectado de bondades a quien ose hincharse las pelotas con preguntar mi nombre verdadero. Aquí les revelo todo: Soy Bernardo, el asistente de Diego de La Vega, un hacendado californiano, hijo de españoles que habla solamente inglés y se muestra en blanco y negro ante los ojos del mundo.
- Voy a ser tío doble, y me chupa un huevo lo mucho que ustedes, OH! Imbéciles “poca cosa”, puedan pensar de mí; Se viene el segundo, quiero compartir mi niñez, mi inocencia, mi “nada en todo” con alguien más…porque estoy en trance.
Voy a reivindicar la Corte de Tíos Malcriadores, porque con un sobrino no me alcanza, y porque padre no quiero ser…
Sí, capo, soy un perdedor, pero es esto lo que me acerca a la felicidad…la que los amos y señores de vuestros pedestales no podrán siquiera tocar. Jamás.
Déjenme, hoy no existe más opio que esta sana espera, y saber que hay vida nueva tras las agujas de este reloj puede convertir en felicidad la angustia de los que perdemos, los que perdemos porque fuimos a ganar con la honestidad bajo el brazo.
Voy contar de nuevo mi colección de CD’s que fueron muchos hace mucho y son cada vez menos, según pasan mujeres ocupando mi tiempo. Voy a buscar bien debajo de la mesa de luz, del ropero, de la alacena donde guardo también el condimento para arroz, porque no consigo dar con “Corsario Negro” de Los Natas, que la flamante ex dueña de mis “perdón, no va a suceder de nuevo” dice no tener entre sus cosas, habiendo devuelto 5 de los 14 discos que le presté.
Eso es una relación, capo. Te cuesta algunas amarguras, y cuando pasa el tiempo notás que lo más valioso que dejaste en ese tiempo fueron tus discos, tus libros, tus mañanas convertidas en tardenoches, tus escapadas a ningún lugar, y tu incipiente rincón de soledad, todo hasta que cae la ficha, que apostaste al casino más caro de Las Vegas.
Baracus (leyendo una y otra vez en un pedazo de hoja de cuaderno “Tío Seba” emotivo manuscrito de un sobrino de 4 años, que deja de ser único rey de sus días)
Baracus II (escuchando “Lan gomita’ de menta” – Vuelta y Vuelta, un sábado por la noche insuperable, en el cumpleaños Nº 21 de un perfecto imbécil, un imbécil que se da el lujo de andar emocionando perdedores)
Baracus III (con el disc-man roto, pero recomendando amenizar estas líneas con “Amnesia” – Fabulosos Cadillacs)

Carta abierta al más impune de los flogs



Querido Flog:
Te dirijo estas líneas para decir que no tengo ganas de hilvanar dos frases seguidas intentando quedar bien con vos, respecto de las imposibilidades del ser humano por llevar a cabo sus peores artimañas, motivo por el cual todos los seres vivos iniciamos este viaje de ida: el Fotolog, opio de almas desvencijadas, de penas dulcificadas con ganas de nada frente a una PC y, de ahí en más, los derivados de mentes –a veces- abiertas a leer lo que cada semana se me ocurre mostrar, como intención de resistir desde un pequeño rincón…Ahí están ellos, todos, los que religiosa e instantáneamente ingresan para ver si escribí algo; los que además de eso se toman el trabajo de desenfundar increíbles definiciones sobre lo que acaban de leer, sumando su perspicacia a mis maliciosas intenciones y ser parte de una trouppe de amigos, incluso los que no conozco en persona; los que solamente intentan llegar primeros para escribir que “el Flog está bueno” ó preguntarme quien soy con “k”; los increíbles chimoltrufios que escriben mails pidiendo determinados temas o mandando fotos para que sean posteadas; los que se llaman Amílcar y quieren solamente que el mundo se entere que él firma mis posteos y me puede enseñar a ser un idiota y, por eso mismo, lo tengo bloqueado, porque ya sé cuan idiota soy mucho antes de saber prender una computadora; las que se llaman Leticia en forma encubierta y dan cuenta de un amor conmigo del que nadie más se ha percatado, ni siquiera yo; las que no se llaman así pero –contrariamente a la anterior- no sé quienes son; ó las idiotas/imbéciles que han cambiado –al menos- una parte importante de estas ganas de ser y –sin saberlo- dan más aire a lo que hasta hace poco fue un refugio de interminable asfixia, sin pedir nada a cambio más que besos y noctámbulas travesuras, o un insignificante disco de reggae que nadie quiso escuchar cuando apreté “Play”;
Ó los que vieron este espacio alguna vez por pura casualidad y hoy son llamadores de musas y perfectos idiotas que dan respiro a su hacedor, un hacedor de negras pretensiones que sabe y se emociona al entender que, gracias a algún ente extraño, su espacio de posteos y crónicas mediocres se le ha escapado de las manos…y ese vértigo nos da vida a los que alguna vez somos muertos en pena, a los desahuciados, a los perdedores full time, que sentimos cierta felicidad cuando del otro lado corre sangre por las venas. Querido Flog, dale mis respetos a esos “perdedores” y perdónalos, no saben lo que hacen…
- Baracus in the morning (Escuchando “Beautiful Losers” – Luca Prodan)
- Baracus in the Flower’s Town (Escuchando “Girls (just wanna have fun)” de Cindy Lauper, por pura causalidad, en algún lugar de Barrio Las Flores –qué paradoja- en las primeras horas de un lunes…un lunes más de charlas inmaduras y terminaciones en “no sé, que se yo”, que no merece ser olvidado)

Los invasores


Esos reflejos fieles del Bien y del Mal que nos dejaron ver de chicos las series más provocadoras de la tele, nos convencían de lo peligroso de las invasiones; las de extraterrestres, de mutantes, de terrícolas con ansias de poder, entre otros. Y los invasores vienen dando que hablar.
Gente que invade países pobres para darles tranquilidad a base de muerte, dolor y confusión; gente que invade tocando timbre para contarte –un sábado a la tarde- porqué Jehová es el salvador y porqué estás equivocado durmiendo la siesta o mirando B Nacional por televisión; gente que invade tu siesta para venderte naranjas de San Pedro; o duraznos; o trapos de piso; o bolsitas de consorcio; o mangueras y baldes; o papas; o libros de autoayuda; gente amiga que invade tu persecución y depresión para declararle la guerra y prestarte su atención; gente que ve la muerte muy cerca y te da vida más allá de todos sus problemas; gente que invade tu infelicidad para llegar al mundo cambiando tu forma de vivir, con poco tiempo de vida; gente que juega bien a la pelota y se llama Zidane, invadiendo con belleza futbolística tus embolantes ratos de "Catenaccio" y mediocridad; gente que hace música descomunal e invade tus terribles momentos de sordera; gente que no conocés y te escribe mails desde Misiones, Córdoba, Santa Fe, Pehuajó, invadiendo tu desconocimiento sobre lo importante que resulta para ellos un lugar tan banal como un "Fotolog" y convierten tu momento de inspiración en un orgullo invalorable; gente que invadió tu rato de felicidad para declararte culpable de querer ser feliz, y no pudo lograrlo; gente que pensó en invadirte creándote problemas y los echaste de tu planeta, sostenido por los invasores que siempre vas a aceptar; invasoras repentinas que creíste compañía circunstancial y no las volviste a ver, ni querés hacerlo; invasoras de tu pequeñísimo mundo que no entendés cómo carajo hicieron para entrar por la ventana, y resultan más importantes que un estado de ánimo; Invasoras que se dejan invadir por vos y que suponen que sos divertido –pequeño demonio-, te regalan chocolates, te dejan ver en su radio reloj adelantado que no es tan tarde, y te prestan su mundo para que invadas sin temor…
Baracus (escuchando “High hopes” Pink Floyd en vivo Álbum “Pulse”, con vergüenza de cantarlo, en algún lugar de un mundo invadido)

Con la mente en negro


Poseído por el resentimiento –y las posteriores resignaciones- el hombre saca pocas conclusiones y permanece en caliente, dejando vagas y livianas palabras sobre quiénes quiere y quienes odia, pero por pura inmadurez. Actúa desproporcionadamente de acuerdo a sus responsabilidades, por el sólo hecho de no ser compatibles la razón con su salvajismo, porque –naturalmente- jamás dejará de ser un pendejo, o usar todas sus armas para evitar crecer…
Ni las máquinas Flipper que plasmaban siestas (sin dormir) gastando fortunas en fichines; ni el muñeco de He-man de Top Toys; ni el cubil felino de los Thundercats (el de Bazar El Mundo era más caro, pero era el mejor porque en esa época no había juguetes chinos), ni el tren fantasma de Ital Park; ni los domingos de cancha cada 15 días para ver a San Lorenzo jugar en canchas prestadas; ni los botines Fulvencito; ni el primer disco que escuchó de Sumo; ni las noches de “Gatitas y ratones de Porcel” (ni Sandra Villaruel, dios!), ni las noches de Starky y Hutch/Los Profesionales/Calles de San Francisco; ni las tardes de Duques de Hazzard/Auto Fantástico/Jim West/Stingray no perdona/Tres chiflados/Chavo del Ocho; ni el televisor Aurora Grundig (con el primer indio de smoking); ni su adolescencia de reviente 90’s en Margarita is only RNR (Avenida Cabildo), ni las mañanas en El Dorado ó Samovar Rasputín en San Telmo; ni las pasadas de largo en Serrano, cuando ese lugar daba placer (Nota: el bar de afiches de películas, no recuerdo el nombre); ni las lágrimas del primer palizón recibido; ni la primer chica que le gustó, ni la primera que sacó a bailar “Boys don’t cry” de The Cure (que en la mayoría de los casos puede ser la misma), ni la primera que le presta atención (que en la mayoría de los casos, no es la misma que en los ítems anteriores), ni las primeras 64 que le dicen que no; ni las pocas restantes que opinaron todo lo contrario; ni las listas largas de minas que suelen gustar pero que jamás lo sorprenden; ni las dos o tres que aun hoy lo sorprenden; ni las batallas campales o ring sides proyectadas en su cabeza para poder olvidar sin remordimiento; ni los mismos remordimientos que lo hacen sentir culpable; ni los miserables entornos que no hacen bien; ni las ex mujeres que van siendo mamás; ni los amigos que se van casando y teniendo hijos; ni los amigos que se mueren; ni los amigos que lo verán morir; ni los amigos que morirían por él; ni los compañeros de ruta que lo llaman a las tres de la mañana (a las tres hijo de re mil quinientas putaaas!); ni los hermanos de viaje que no contestan un puto mensaje/tienen el teléfono apagado pero sabe que estarán ahí, dando vida a las pestes que él lleva consigo; ni el que atiende el llamado a las 5:14 AM para escuchar la/s razón/es por las que no duerme, que lo torturan pero lo hacen –al menos, algo- feliz (a las 5:14, qué hijo de puta); ni ese auto que se quedó sin batería porque estuvo con radio y calefacción prendidas durante casi una hora, cuando pocas cosas le importaban, como ahora; ni las batallas campales (cual Ben Hur) que vendrán…Nada, pero nada de eso, hará madurar a un hombre que prestó su alma a la soledad y no piensa recuperarla, porque así está bien, porque otras soledades sabrán acompañarlo.
Baracus afiebrado (escuchando “Girl, Ill you be a woman soon” Urge Overkill – Pulp Fiction soundtrack)

Conciencia negra



Las voces de la conciencia no siempre hablan bien ni se hacen entender, por lo general tienen faltas de ortografía, y no han vivido demasiado como para alcanzar el mote de “buenas consejeras”.
Al tiempo de estar en vida, es una constante escuchar esa palabra; al comienzo no somos conscientes de nuestro juicio, de nuestro pudor, de nuestras miserias; acto seguido nuestra “voz de la conciencia” nos prohíbe derrochar actitudes salvajes, más relacionadas con esa falta de conocimiento que tanto perjudica y –a la vez- enriquece a los humanos. En ese tramo rebrotan las religiones, las misas, las comuniones, las confesiones, los curas que nos dicen que “masturbarse es pecado” y nos torturan el resto de la vida por hacernos creer que iremos al infierno irremediablemente, los casamientos de tus amigos, los hijos de tus hermanos (sobrinos), los inconmensurablemente bellos accidentales hijos de tus amigos (los otros sobrinos), las chicas que te gustan, las que te gustan pero jamás lo sabrán, las que te gustan pero nunca sabrán que no se lo supiste hacer saber, las que te hubieran gustado aun más de no haber sido porque les dijiste que te gustaban, las que encontraste circunstancialmente, las que perdiste circunstancialmente, las que jamás esperaste pero un día discaron tu número, las que discaron tu número y se atrevieron a quedarse en tu vida, las que te esperan de la manera más absurda, las que se fueron porque se lo pediste, las que te pidieron que te vayas porque la madurez priva en las relaciones –aun en los casos más salvajes-, las que te dijeron chau porque te gusta demasiado el rock, las que te dijeron hola porque te gusta mucho el rock, las que supieron darse cuenta que no somos más que un pedazo de cuero rogando ser esos seres salvajes y visibles, las que defienden el discurso se acuerdo a lo que dicen papá y mamá, las que se dejan, las que no se dejarían (a no ser por…), las que jamás se dejarán por vos, las que no deberían dejarse por vos, las que no se dan una idea de cuanto te dejarías, las que tienen novio pero te hacen saber que se dejarían igual (a no ser por…), las que odian los nicks de sus hermanas, las que odian los nicks que empiezan con “barrilete cósmico” y terminan con “…de qué planeta viniste”, las que odian nuestra confusión de “tiempo” con “temperatura”…
Todas, absolutamente todas, mujeres, ó pequeños rincones de nuestra conciencia que nos llevar a creer, en poco tiempo, que ser maduros y cuerdos no es producto más que de la fortuna, de la suerte.
Baracus (escuchando “I don’t want to grow up” de Tom Waits – Versión The Ramones – 1995)
* Gracias infinitas por los mails tan emocionantes, les voy a contestar a todos (tengan paciencia)

sábado, julio 01, 2006

"Era una mujer blanca, de negras intenciones"


* “Estimativos” amigos, les dejo el mensaje de una mujer que admiro y admito, y que dice cosas tremendas, con definiciones tan fatales como profundas. Escribió esto en los comentarios de abajo, pero no podía dejar pasar estas líneas, inmediatamente ligadas al posteo anterior. He aquí la invasión femenina en persona, en un espacio por demás oscuro:

26/06 – 13:46 ***R dijo:
Negro, en Arrecifes no se puede tomar "cuba libre" porque sencillamente los “barmans" (resalto esas comillas) no saben prepararlo, fijate qué estuviste tomando que te produce esos dolores de cabeza, ojo que a veces es mejor no enterarse; y en cuanto a los ositos de peluche...existen un par de reglas básicas para dejar regalos en las puertas, dentro de las cuales la principal es “SIEMPRE PONER EL NOMBRE DEL DESTINATARIO DE LOS OSOS!!!!” (En el caso de esos osos de peluche en particular no importa si alguien se los hubiera robado)....eso es todo, se me fueron las ganas de escribir y no me sale pensar, nos vemos en el futuro...

* Gracias Flor, te debo un ramo de homónimas.


* Gracias condenados imbéciles, que entran a estos posteos y me mandan mails copándose con cosas que escribo (abstenerse de seguir preguntando quien soy ¿acaso importa?) y a veces preguntando qué tomo para escribir estas cosas. Es fácil: Basta con tomar una taza mediana de pis de gato siamés, una cucharadita de semen de caballo rengo, un testículo de chancho de más de tres años, y la infaltable ración de vick vaporub, que pega como trompis de Mike Tyson. Con eso andaría bien como para escribir boludeces. Satisfacción garantizada.


Baracus (Escuchando “Hit the road Jack” – Versión Willy Crook)

"Dicen que aquí no podemos hacerlo"


No se puede ver el mundial por un canal de aire que no sea Canal 7, porque en ciudades donde Cablevisión tiene monopolio no hay alternativas que eviten esa hijoputez; no se puede pedir más de tres facturas con dulce de leche por docena en algunas panaderías de la costa, sobre todo si están en calle 3 de Villa Gesell y se llaman “Panadería Centro”; no se puede desear la mujer del prójimo; no se puede evitar el punto anterior, sobre todo cuando la susodicha está buena, a menos que se trate de la mujer de mi vecino, que no lo está; no se puede pedir lo que se regala; no se puede jugar como Riquelme sin tropezarse; no se puede tocar el bajo como Arnedo; no se puede escuchar más de cinco minutos un cuento de Alberto Laiseca (en ISAT); no se puede hablar más rápido que Enrique Pinti; no se puede correr más rápido que Assafa Powell; no se puede dormir después de comer más de media fuente grande de pastel de papas; no se puede dormir en casa de un amigo sin incomodarse cuando vas al baño a hacer pis; no se puede hacer –nunca más- una película mejor que “Pulp Fiction”; no se puede pedir perdón a la mujer que dejás; no se puede perdonar a la mujer que te deja y te pide perdón; no se puede fumar en el auto de Feky; no se puede evitar fumar en el auto de hermano Lucas, donde tampoco se puede escuchar fea música; no se puede ser el bueno de una película interpretando un comunista; no se puede ser modelo publicitario sin decir la frase “bueno nada” porque te quedás sin laburo; no se puede escuchar menos de trescientos noventa y dos mil quinientas veces el disco “El Hombre Montaña” de Los Natas; no se puede dejar sin contestar un mensaje de texto, porque estarías perdiendo la discusión; no se puede ir al Cielo un ser humano sin haber comido los grisines Ezegrin; no se puede ser más cabaretero que los amigos de Zárate de hermano Ruso; no se puede tomar un fernet que te preparen con el hielo ya dentro del vaso, porque te cagan sirviéndote menos; no se puede tomar más de tres “cuba libre” porque al día siguiente te duele la cabeza como si fuese a estallar o te quedás dormido en el puf, quedando en evidencia de tu familia un lunes feriado; no se le pueden dejar dos ositos en la puerta de la casa de la chica que te gusta sin tocar timbre antes, porque los delincuentes comunes se los pueden robar; no se puede abandonar cobardemente en un VIP a una chica que te gusta, porque te arrepentirás las siguientes nueve mil cuatrocientas veintidós vidas; no se puede huir de la misma manera de la charla con la misma persona al día siguiente, porque nadie te va a creer lo pelotudo que sos pensando en qué dirán los/as demás; no se puede vivir con el miedo a hacer daño a un/a tercero/a No se puede creer que hayan pasado seis años sin Sebastián, docente de acordes emotivos, de noches spinetteanas, y alma inspiradora de estas líneas, y de algunas mentes románticas que andan por ahí, queriendo ser…sin dejar de ser más que llanto. “Porque en mi Infierno, nadie ha muerto más que por amor, nadie ha matado más que el tiempo”

Puteadas en Negrita


Puteo al servicio de televisión por cable cuando los subtítulos de Sony quedan tildados todo el fin de semana; puteo no haber sido lo suficientemente inteligente para entender inglés fluidamente y que eso me chupe un huevo; puteo a los pibes que tiran panfletos con ofertas de negocios en la puerta de mi casa; puteo porque –a veces- esas ofertas están buenas y me da paja ir a comprarlas; puteo las publicidades de tele que me dicen que la baba del caracol puede hacer feliz a la gente, otra muestra más de la tortura para combatir ideas; puteo al perro de mi vecino porque mea el frente de casa; puteo a la mujer de mi vecino porque sigue haciendo mérito para no estar buena; puteo las reminiscencias nazis de mi tío cuando habla de los negros; puteo los goles que nunca hice por pensar rápido y resolver lento; puteo porque sé que eso es lo que nos pasa a la mayoría de los terrícolas cuando somos pésimos jugadores de fútbol; puteo a los que no ponen a Tévez; puteo a los que organizan las conferencias de prensa de las selecciones en el Mundial; puteo cada vez que oigo a Luis Salinas pero no me provoca más que alegría; puteo las verdades que digo en voz baja; puteo a los que me comen las poquitas Oreo que trae el paquete de Variedad; puteo a los que hacen lo mismo con los anillitos de chocolate; puteo a los que dicen no darse cuenta de hacer lo propio con las “boca de dama”; puteo a los que dicen que Maradona es un drogón, pero alaban a John Lennon por predicar la paz en el mundo; puteo a los que dicen que Riquelme es lento; puteo a los que provocaron que cierre Pumper Nic; puteo al hipopótamos de la marca porque no lo vi haciendo ninguna manifestación por quedarse sin laburo; puteo porque estoy seguro que iba entongado con la competencia; puteo porque extraño las papas frenny con gaseosa a la salida del Ital Park; puteo a los miserables que dividen centavo a centavo lo que nos toca pagar cuando vamos a comer juntos; puteo a los que duermen mis discos y nunca me los devuelven; puteo al que fingió ser mi amigo y se quedó con “Ceremony” de The Cult; puteo a la mujer que olvidó su echarpe debajo de mi cama; puteo porque no tuve coraje de devolverlo; puteo porque nunca sabré quién –ni por qué- mató a mi amigo hace seis años; puteo extrañar mis ínfimos ratos junto a él; puteo por todo, pero más puteo a las personas que putean por cualquier cosa, como si todo fuese importante.

Palabras en Negrita (odio negro)

Odio las películas argentinas que dirigió Enrique Carreras; odio las publicidades radiales que rematan con una voz acelerada diciendo que es una promoción válida para todos menos la Provincia de Mendoza; Odio las comparaciones odiosas; odio los blogs en primera persona, incluido este; odio que los ñoquis se peguen; odio que los niños se peguen; odio que los temas horribles peguen; odio la resaca del viernes por la noche y volver a casa escuchando un programa de pesca por la radio; odio tener que llamarle un remis a mi compañera de circunstancias; odio la cerveza caliente; odio la música provocadora de disc jockeys sin talento; odio los dueños de los bares que contratan esos disc jockeys; odio que esos disc jockeys acepten el trabajo; odio no poder conseguirle una chica a esos disc jockeys, para evitar la exposición de sordos frente a una consola; odio el invierno; odio la camiseta del Real Madrid, por sobre todas las cosas; odio que el eslabón perdido entre el fútbol ordinario y la brillantez tenga que jugar en ese equipo; odio que Zinedine Zidane no viva a la vuelta de mi casa; odio tener que comprar en un almacén donde no compra los salamines picado grueso Zinedine Zidane; odio el café; odio el cigarrillo marca Particulares; odio la manzana arenosa; odio las bandas americanas que quieren meter hits imitando a Pearl Jam; odio que esa bandas tengan cantantes que imiten la voz de Eddie Vedder; odio a Eddie Vedder por la facilidad con que emocionó mi adolescencia; odio a Led Zeppelin por no dejarme ser sordo como casi todos, odio a Black Sabbath por casi la misma razón; odio a Luca Prodan por exacerbar mi odio a las sorderas; odio a Natas por partirme la cabeza y no permitirme ser sordo como mi vecino; odio a los Stones y a Ramones por no desagradarme nunca y prohibirme tomar partido en la pelotudez que enfrenta a los pajeros que se desean muertes; odio el grito “Luca no se murió y que se muera Cerati, bla bla bla”; odio la vergüenza ajena que me provoca las conversaciones estúpidas; odio no poder hablar con mi gato; odio desconocer que piensa de mí; odio que no me diga en la cara cuan pelotudo soy; odio a mi vecino por vivir al lado de mi casa y no saludarme; odio a mi vecino porque su mujer no es linda; odio al vecino de atrás por las mismas razones; odio las galletitas de vainilla que vienen en las Variedad; odio más las que vienen con un punto rojo en el medio; odio las mujeres lindas e inteligentes que me hacen creer en perfecciones posibles; odio la palabra “oprobio”; odio los discos de Ricardo Arjona; odio que Arjona sea buen tipo y, a la vez, haga canciones rebuscadas; odio al pelotudismo que dicen “cómo escribe Arjona”; odio que mis amigos no hayan leído a Bukowski; odio que ignoren a Henry Miller; odio que nadie sepa lo bien que jugaba Garrafa Sánchez; odio a quienes lo idolatran porque se murió; odio el oxímoron “inteligencia policial”; odio la frase “hasta las últimas consecuencias”; odio haber dicho la verdad en estos renglones y no bancarme las consecuencias; Odio el anonimato en Internet.

OSCAR ALEMÁN



Oscuro demonio guitarra en mano. Explosividad e ira sobre cuerdas, su emoción y agresividad dieron carácter a la música de estas tierras, siendo hoy citado por los mejores ejecutantes del mundo, un mundo que al Rey del Swing le quedó chico, cualquiera fuese el estilo que abordara. La precisión y calidad/ez de sus fraseos y ataques son la marca registrada del mejor guitarrista de la historia.
Gracias, Su Majestad, por pasar a saludar en este humilde reducto.
Baracus...escuchando "De buen humor" - Oscar Alemán.

Tomese su tiempo, maestro!



Ahí está el tiburón
Eric Moussambani dijo aquel día: “Yo en realidad nunca había nadado en una piscina tan grande. En Guinea Ecuatorial es difícil encontrar piscinas de más de 20 metros"
Nada más que agregar. He aquí uno de los negros que más banca este flog a recontra muerte. Los 100 metros en un minuto 52 segundos y 72 milésimas. Un récord, lo que tarda un nadador en hacer esa misma pileta tres veces.
Nombre: Eric Moussambani
País: Guinea Ecuatorial
Fecha de nacimiento 31-May-1974
1'72 metros – 58 Kilos
Especialidad: 100 metros libres
Aquella noche (para nosotros) del año 2000 fue la primera vez que participaba en unos juegos olímpicos y que nadaba 100 metros seguidos.
Sigan con las sugerencias y los pedidos vía mail, el día que me echen del laburo tendré más tiempo de darles esta alegría más seguido.
Gracias por el cariño, me voy porque estoy más apurados que negro con plata.

Como baila la nona como se menea



Maikol "Little Bunny" Alexander & Pocho "The Panther" Grossossssssssssss!!! Magnánimos! Gracias por todo esto!

Hoy presentamos: "Negros que la mueven"



Estandarte del fútbol lujoso, tacos y rabonas del desprejuiciado juego africano. He aquí una hermosa demostración fotográfica en un festejo con un tal Ronaldinho, cuando eran compañeros de aventura en PSG.
Y para los que pedían Drogba, un humilde mensaje:
“NO A LA DROGBA, SI A LA VIDA”

Se ve con rayitas, mové la antena



17:05 – Tras corrida vehemente por calle Urquiza, campo traviesa las peores veredas del planeta, surfeando baldosas de esas cuadraditas con barritas de Toblerone de color amarillo y negro, algunas blancas, llegué a casa.
Como todos los días, después del cole, miré El Auto Fantástico. Ese es el auto que quiero tener, “Maikol Nait” es como a mí me gustaría ser, y anda en el auto que me gustaría manejar, un Pontiac Trans Am, creo que modelo ’83, nuevito, dos años nomás tiene. (Pero lo que más me impresiona no es que el vehículo hable, sino su color negro brillante. Hicimos bien en ponerle de sobrenombre “Auto Fantástico” a Julián, porque es negro y habla)
Mientras tomaba la leche, el Abu y la Abu me dijeron que cuando llegue el tío del trabajo voy a tener que cambiar de canal, porque él mira Mesa de Noticias. Como dice el Abu: “Me joroba mucho”, es verdad que me joroba, pero tampoco somos “platudos” como para tener dos teles, demasiado con la tele “de a color” que van a comprar cuando venga el aguinaldo. Estoy muy feliz con eso, dentro de poco podré ver de qué color son los ojos de “Deivid Jaseljof”, dice mi mamá que son verdes, pero me parecen celestes.
Me terminé las Manón, me lavé las manos, tenía mucho qué hacer. No veía la hora de que lleguen las 9 de la noche, Finalísima iba a estar buenísimo porque daban la final de “Imitadores” y chistes. Eso es un éxito, no creo que ningún otro programa lo vaya a poder hacer en el futuro.

Gary Coleman



Genio, capo, magnánimo, grosso mono. ¡The Main!
"¿De qué estás hablando Willis?"

Ma' si, yo entro acá










Veamos qué sucede con este espacio, destinado a reivindicar a aquella gente que le puso onda a nuestras almas en algún momento de nuestras cortas historias. Denme una mano, hagamos esto juntos.
El primero es Cyrille Makanaky, toda la onda, camerunés 100% fútbol elegante, 100% joda, cantante de reggae, con él estrenamos este rincón de buena onda.
Paz, Negro, Paz